Breve Historia de la Provincia Bética de la Orden de Predicadores

Los frailes dominicos están presentes en las tierras de Andalucía, desde el año 1236, fecha de la reconquista de la ciudad de Córdoba por el rey Fernando III el Santo, que tras la toma de la ciudad les donó el Real Convento de San Pablo. La presencia de frailes predicadores entre el séquito del rey santo está documentada, y de la mano de sus campañas de reconquista, se va dando la presencia de las nuevas órdenes mendicantes en las tierras del sur de la Corona de Castilla.

Es así que el primer obispo de la reconquistada Baeza fue un dominico, e igualmente de Sevilla; conforme se va recuperando territorio, se hacen fundaciones de conventos dominicos: Córdoba, Sevilla, Jerez… hasta la recuperación doscientos años después del reino de Granada en el que también se instalan los dominicos.

Hito también de esta Edad Media, en lo que es el actual territorio de la Provincia Bética, entonces aún territorio de la Provincia de España, es la labor de Reforma comenzada con la fundación del Convento de Santo Domingo de Scala Coeli, en la sierra de Córdoba, por el Beato Álvaro de Córdoba en el siglo XV.

La creación como provincia autónoma viene dada a petición del Capítulo Provincial de la Provincia de España, celebrado en Córdoba el 23 de Octubre de 1513. El Papa León X erigió por el Breve «Exposuiti Nobis», dado en Roma el 10 de Octubre de 1514, la Provincia de Bética o Andalucía. En el Breve enviado al Maestro General Fr. Tomás de Vio Cayetano la Provincia comprendía: "las Andalucías, el Reino de Murcia, la Mancha, la mitad de Extremadura, Canarias, Orán y las vastas regiones de Indias". En el «Descriptione Provinciarum» se le asignan, al constituirse la Provincia, 32 conventos, 3 de los cuales, San Pablo de Córdoba, San Pablo de Sevilla y Santa Cruz la Real de Granada, eran ya Estudios Generales.

Recibido el Breve del Papa, el P. Provincial de la Provincia de España, Fr. García de Loaysa, comunica en carta de 21 de enero de 1515 a todos los conventos la fundación de la Provincia de Andalucía. El Maestro General, Fr. Tomás de Vio Cayetano, nombra primer Provincial a Fr. Cristóbal de Guzmán.

El Capítulo General de 1518 asigna a la nueva Provincia el convento de Santo Domingo de la Española y todos los conventos y lugares en las islas descubiertas en América. Nuestra Provincia nació pues con una clara orientación americana y misionera. Sería desde la Provincia Bética desde la que se predicaría el Evangelio en los nuevos territorios descubiertos, y de su labor nació la expansión de la Orden en América, de donde se irán creando otras provincias (Santa Cruz de las Indias, 1530; Santiago de México, 1532; etc.) que surgieron de nuestra Provincia de Andalucía.

Los conventos dominicos en Andalucía, que datan desde el siglo XIII, se convirtieron en centros de evangelización y focos de cultura cristiana: Estudios Generales, Estudios de lenguas (árabe y hebreo) y Universidades fueron confiados a la Orden en nuestra región. El Colegio de Santo Tomás de Sevilla se constituye, desde la fundación de la Provincia, en centro incontestable, y por el mismo pasan sus mejores hombres, tanto los que trabajan en España como los que van a Indias.

Prueba de esa vitalidad misionera de la Provincia en el siglo XVII es la creación de la Provincia de Santa María de Candelaria (Canarias) y el envío de misioneros a China, Japón, Filipinas y todo el extremo oriente, esto ya en el siglo XVIII.

A comienzos del siglo XIX, debido a la nueva situación política, algunos conventos son suprimidos y otros desaparecen como tales. En 1835 tiene lugar la Desamortización y consiguiente exclaustración de las órdenes religiosas. Por un tiempo, los exclaustrados se organizan bajo la dirección de los Comisarios Apostólicos. Ellos prepararon la vuelta de los frailes a la Provincia. Más de cincuenta años duraría esa extraña situación de desorganización.

La Provincia de Andalucía se restaura canónica y civilmente el 15 de diciembre de 1897. Además del mencionado territorio, también se le asignó Cuba, parte de México y Venezuela.

La restauración de la Provincia tuvo lugar en Zafra (Badajoz), siendo el primer Prior Provincial Fr. Paulino Álvarez, que pronto marchó a Cuba. La Provincia tenía en el momento de la restauración (1897) 60 frailes y apenas 3 conventos: Jerez de la Frontera, Cádiz y Cuevas de Vera en Almería, y una casa en Puebla de los Ángeles (México). Poco a poco la restaurada Provincia se va estableciendo, asi Almería (1899); Cuba (1899) con la presencia de La Habana que se convirtió en foco de evangelización para toda la isla; Scala Coeli de Córdoba (1901); San Agustín de Córdoba (1903); Almagro en Ciudad Real (1903) que se convertiría en Casa Provincial y de Formación, y de alguna manera en el centro de la Provincia; y San Jacinto de Sevilla (1909) son presencias importantes. Las más continúan aún hoy en día, otras se han convertido en patrimonio de la memoria de la Provincia y en la imagen y tributo de la perenne adaptación que requiere predicar la Palabra de Dios a las gentes y los lugares de cada tiempo y lugar.

En el período de entreguerras la Provincia continuó estableciéndose, viviendo muy pendiente de América y especialmente dependiente de Cuba, donde nos hicimos cargo de Cienfuegos y de Trinidad tras la marcha de los dominicos franceses pasada la Primera Guerra Mundial. De especial reseña en este momento es la restauración del convento de Candelaria en Tenerife (Canarias) en 1922.
A lo largo del siglo XX se encuentra como señero jalón en la Provincia los terribles hechos de la Guerra Civil que se cobró un gran número de Mártires en nuestra Provincia, los 29 Mártires de Almagro dan buena cuenta de ello, en la misma casa Provincial y noviciado. La Guerra supone un antes y un después evidente en la historia de España y evidentemente de la Provincia Bética. Tras esta dura prueba y habiendo quedado la Provincia duramente mermada, Fr. Pablo del Olmo se puso manos a la obra a su reconstrucción, dando poco a poco sus frutos que continuaron los siguientes provinciales. Granada (1951) y su Colegio Mayor (1968); Armilla (1960) constituida como estudiantado de la Provincia aunque de corta vida; San José de Madrid (1961); Málaga (1965); Sto. Tomás de Sevilla (1968), con sus diferentes ubicaciones hasta la actual casa Provincial y Noviciado Interprovincial para la Península Ibérica, dieron paso a las últimas fundaciones que se han dado en la Provincia en el último tercio del siglo XX: San Juan Macías de Madrid (1975-1987); Murcia (1980); y Écija (1980). Mención especial de esta segunda mitad del siglo XX es la experiencia misionera comenzada en 1966, en el Zaire y en la República de Centro-África, que tuvo una dura existencia de algo menos de veinte años.

Eso a este lado del océano. En América, la Revolución Cubana (1959) supuso también un importante elemento para nuestra presencia en la Isla reduciéndose nuestra capacidad de Predicación por las circunstancias sociales y revolucionarias. Puebla de los Ángeles en México vivió toda la historia de la Provincia como lugar hermano allende los mares, aunque ya en su origen nos hicimos cargo con el objeto de que se restaurase la Provincia de México, cuando esto sucedió, con el paso previo de un Vicariato dependiente de nuestra Provincia, se cedió Puebla, unificando vicariato y provincia, a la Provincia de Santiago de México (1993). Venezuela es otro hito importante para la Provincia. Desde 1902 está la presencia de la Orden allí compartida la de nuestra Provincia (1910) con la de la Provincia hermana del Rosario, y mucho le deben las casas y conventos del resto del territorio provincial a Venezuela, pues, como Cuba, en los momentos más difíciles siempre estuvieron los hermanos dispuestos a ayudar desde su realidad a los hermanos del otro lado del mar.

Cinco siglos de historia dan para muchas vidas. El servicio de los dominicos de la Provincia Bética en el territorio que les fue encomendado, aún da sus frutos. La adaptación a los tiempos ha sido uno de los grandes dones que N.P. Sto. Domingo legó a sus hijos. En nuestra Provincia así ha sido siempre. Nacidos mirando a América, vivimos con el impulso de la Predicación, como hijos de la Orden de Predicadores. Esa es la vocación a la que hemos sido llamados, y en la que deseamos continuar.

Fr. Vicente Niño Orti, OP

Fuentes:

Álvaro Huerga, Los dominicos en Andalucía, Sevilla, 1992
VV.AA. Los dominicos de Andalucía en la España Contemporánea, Ed. San esteban, Salamanca, 2004

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